viernes, 8 de octubre de 2010

La alegre noche de Samhain

La alegre noche de Samhain
Por Odell Sgailleach


Un cuento que pudo ser...



Las lágrimas seguían fluyendo, el pasado quedaba atrás, una incertidumbre siniestra se asomaba a cada paso que daba, los inquisidores la seguirían por cada pueblo que pisara, y sólo quedaba una ruta de escape atravesando por los bosques y valles lejos de cualquier población.



Con una tristeza que calaba hasta los huesos decidió no rendirse ante un culto ajeno, un culto que la alejaba de sentir y de ser libre, un culto que la empujaba a desconocer su cuerpo, sus instintos y el placer que le daba hacer el amor o nadar desnuda en un río. Los cantos de alabanzas a los Dioses de sus padres se repetían en su mente a cada paso que daba para no olvidarlos. Su respiración era cada vez más agitada sin embargo en su corazón sabía que algo la salvaría de ser prisionera de esos hombres enfermos de odio y depravación llamados inquisidores.



Al frente una gruta se abría entre las montañas, en medio de ella una luz salía tímidamente a su encuentro, y acercándose silenciosamente pudo ver figuras danzando en plenitud y alegría sus sombras se reflejaban graciosamente entre las formas rocosas de las paredes que custodiaban este pasadizo lleno de música y luz de las hogueras.



Adentrándose sin temor por que olía a los viejos rituales se dejó ver por esas mujeres que semidesnudas saltaban y reían alegremente, -Por fin llegaste-, se oyó una voz -pasa a cenar que el ritual ha comenzado ya-. Las últimas mujeres libres que escaparon de los fanáticos cristianos de los pueblos de Alemania se reunían ahí, los oráculos les habían contado que ese sería el último Samhain en muchos siglos por tanto deberían celebrarlo con toda su alma, con todo su cuerpo, con toda su sangre.



En el amanecer de los días siguientes todas excepto una fueron asesinadas, sus cuerpos libres un día al siguiente tenían cortes, quemaduras y desgarramientos mortales, las huellas que las maquinas de muerte de la inquisición dejaron en su piel antes de arrancarles la vida, nunca más la gruta se ilumino con sus cantos y sus bailes, toda esa escena fue después un recuerdo perdido en el tiempo, transformadolo en sucias leyendas de orgías celebradas con Satanás, un dios al que no sólo no adoraron nunca, sino que jamás conocieron.



La más joven de las Brujas, aquella que llegó al final fue guiada por entre las colinas hasta Rusia donde se refugió entre las nieves eternas, aprendiendo y enseñando a sus hijas un poco de la magia. Sin agobiarse ni entristecerse dejo que su cuerpo se secara con el tiempo para renacer siglos después con la certeza de que sería de nuevo libre, con el mismo deseo de ser salvaje y con su espíritu de Bruja intacto.



El siglo XXI sería entonces el lugar donde las almas atormentadas por la infame misoginía religiosa patriarcal se reencontrarían para volver a danzar y cantar a la luz de los fuegos de Samhain en compañía de los espíritus y los Dioses que entonces adoraron.



Qué alegría es ver que el tiempo no existe que el espacio no existe y que la Danza Mágica jamás se detuvo...



(cualquier similitud con la realidad es mera cohincidencia)



¡¡Feliz Noche de Brujas!!